martes, 10 de abril de 2012



El curling es uno de esos deportes desconocidos para la mayoría de los españoles pero que gana un gran número de adeptos cada vez que se emite por la televisión en unos Juegos Olímpicos. Quién sabe lo que tiene este deporte, que se juega con cara de serio y barriendo frenéticamente con unas escobas, que termina fascinando la mirada de manera un tanto hipnótica. Y a ojos del aficionado medio, si tuviéramos que asemejarlo con algo español, diríamos simplemente que se trata de la petanca sobre hielo.

Tal es la afición que se está creando el curling en España que incluso un centro comercial de la capital ha importado la competición del 'Carring', deporte nacido en Noruega que imita al curling pero con carros de la compra.

Pero vayamos por partes. El curling es un deporte que se practica sobre hielo. Nació en Escocia a mediados del siglo XVII como un entretenimiento que practicar sobre los lagos helados, aunque bien podía haber nacido en cualquier sitio donde alguien se entretuviera en hacer deslizar piedras sobre el hielo.

Este entretenimiento invernal se convirtió en deporte olímpico en Nagano 98, pero antes había sido deporte de exhibición en Chamonix 1924, Lake Placid 1932, Calgary 1988 y Albertville 1992. En España su aparición es reciente, los primeros clubes aparecieron en Cataluña entre 1999 y 2002.

De momento no hay muchos jugadores de curling en España, si lo comparamos con Canadá, anfitriona de estos Juegos, donde hay cerca de dos millones de practicantes. No obstante, existen clubes de curling en Cataluña, País Vasco, León, Jaca y Madrid, que se reparten unas cien licencias para competir.

El juego consiste principalmente en un partido sobre una pista de hielo entre dos equipos de cuatro jugadores. Cada equipo lanzará alternativamente ocho piedras de 20 kilogramos de peso en cada una de las diez series, que se deslizarán por la pista hasta alcanzar la diana situada en uno de los extremos de la pista.


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